CÓMO SUBIR EL AUTOESTIMA - PARTE 3 DE 4
Bienvenido al artículo número 9 de la categoría AZUL ("EL CUENTITO DE LA SEMANA")
Cómo subir el autoestima... tema delicado. ACÁ VA. DE UNA. LA PARTE 3.
El alce emitió una risita y sacó un cartel que decía "PROHIBIDO PASAR A TRAVÉS DEL FOLLAJE, MI ESPOSA ESTÁ PARIENDO Y NECESITA CONCENTRACIÓN". Lo miré fijamente durante dos segundos. El mensaje visual era "PASÁ Y TE DESINFLO EL PAN DULCE"
Tomé una rama enorme que había por ahí y me dispuse a remar. A veinte metros, la otra orilla. Allí nadé. Todo era perfecto.
-Seguramente no lo lograré.
ENTONCES POR ARTE DE MAGIA APARECIERON LAS PIRAÑAS DE NUEVO Y NADARON FEROZ Y VELOZMENTE HACIA MI TRASERO. LAS VI.
Seguí remando todavía más rápido. Estaba sudando y tenía la boca muy abierta. Lloraba. Seguía remando con más y más fuerza. Tragué mucha agua sucia. La pirañas, más de treinta, estaban ya a poco menos de cuatro metros de mi cul*; ya lo estaban saboreando.
Aquellos osteoictios ya casi estaban clavando sus dientes en mis capilares rojizos. Entonces, LO PEOR. Luego de tragar tanta agua, el efecto de los honguitos mermó. Poco a poco, éste efecto comenzó a visualizarse.
El oso hizo ademán de perseguirme; me alcanzó en tres segundos y me dio un manotazo en el cul*. Lo poco que todavía seguía inflado, se desinfló al instante: salí despedida como un misil, cual globo pierde todo el aire, y las nalgas en primer lugar dirigían la dirección de la trayectoria aérea.
Éste material está protegido por derechos de autor, pero si querés usarlo, no hay problema, avisame.
Quise pasar, pero entonces apareció un enorme alce, con enormes astas
rojizas por la inervación sanguínea, y enorme porte. Parecía que mi cul* no era
lo único enorme en el lugar.
El alce emitió una risita y sacó un cartel que decía "PROHIBIDO PASAR A TRAVÉS DEL FOLLAJE, MI ESPOSA ESTÁ PARIENDO Y NECESITA CONCENTRACIÓN". Lo miré fijamente durante dos segundos. El mensaje visual era "PASÁ Y TE DESINFLO EL PAN DULCE"
LA PUT* QUE TE PARIÓ
Mi cabecita se iluminó. Dos neuronas conectaron y deletrearon una
delicia sintáctica.
EL LAGO.
Tenía que cruzarlo rápidamente, y llegaría a casita luego de caminar un
kilómetro. LAS PIRAÑAS... me estaban esperando. Onda. Tipo... LAS PIRAÑAS.
MALDITA SEA. Momento. Tuve otra idea.
Llegue al lago y me tiré de cabeza. Sucedió lo que creí. SALÍ A FLOTE.
El armamento que ostentaba mi cuerpo era extraordinario: tenía el mejor
flotador del mundo a mi disposición. Mi cul*.
Tomé una rama enorme que había por ahí y me dispuse a remar. A veinte metros, la otra orilla. Allí nadé. Todo era perfecto.
-Seguramente no lo lograré.
ENTONCES POR ARTE DE MAGIA APARECIERON LAS PIRAÑAS DE NUEVO Y NADARON FEROZ Y VELOZMENTE HACIA MI TRASERO. LAS VI.
-¡¡NO, SOY DE LO PEOR!! -grité, y remé con desesperación, de espaldas al
agua con el ojet* inflado como soporte.
Se acercaron más.
-¡¡NO, SOY UNA PORQUERÍA!! -volví a gritar.
Y se acercaron todavía más.
Seguí remando todavía más rápido. Estaba sudando y tenía la boca muy abierta. Lloraba. Seguía remando con más y más fuerza. Tragué mucha agua sucia. La pirañas, más de treinta, estaban ya a poco menos de cuatro metros de mi cul*; ya lo estaban saboreando.
Aquellos osteoictios ya casi estaban clavando sus dientes en mis capilares rojizos. Entonces, LO PEOR. Luego de tragar tanta agua, el efecto de los honguitos mermó. Poco a poco, éste efecto comenzó a visualizarse.
ADIVINARON. MI CUL* SE ESTABA DESINFLANDO.
Por ende, yo perdía fuerza y velocidad, y las pirañas seguían avanzando
inmersas en un mar de carcajadas. Me señalaban con las aletas y me lanzaban
insultos. Dijeron que tenía menos capacidad motriz que una lombriz.
-Soy una buena para nada, pero moriré en buena ley.
Cuando menos me lo había imaginado, ya había llegado a la orilla
deseada. Toqué tierra. La locura había terminado; las pirañas -muy frustradas-
se alejaron de allí. Mi colita todavía estaba inflada, aunque ya se habían
desinflado las dos terceras partes de su tamaño "original".
-Casita, allá voy. Ojepse, aguantá.
Sí, allá iba. Pero de pronto, desde detrás de un pino emergió un oso
gigante parado en dos patas, rojo y muy peludo. PEGUÉ UN GRITO Y ME AGARRÉ LA
CABEZA, HACIENDO AÑICOS MIS TRENZAS. Deseé entonces tener inflados los
pies para revotar y salir volando de allí, como si fuera la carta Salto de
Sakura Card Captor.
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Osito tierno. Acá vengo, a joderte la vida. |
El oso hizo ademán de perseguirme; me alcanzó en tres segundos y me dio un manotazo en el cul*. Lo poco que todavía seguía inflado, se desinfló al instante: salí despedida como un misil, cual globo pierde todo el aire, y las nalgas en primer lugar dirigían la dirección de la trayectoria aérea.
Alguien me estaba esperando. Lo sé.
Cuidado joven lector, si hay empatía, vas a sufrir mucho leyendo las atrociedades que le sucederán a Matilda en las sucesivas partes de ésta historia. Se revelerá el objetivo didáctico del artículo en relación a tu autoestima al final del cuento.
Quiero decirte que sos hermosa/o. No lo dudes, más allá de lo que interpretes al final de éste cuento
Si el artículo te gustó por favor compartilo. A mediados del 2018, voy a empezar a incluir videoblogs a mi página.
Quiero decirte que sos hermosa/o. No lo dudes, más allá de lo que interpretes al final de éste cuento
Si el artículo te gustó por favor compartilo. A mediados del 2018, voy a empezar a incluir videoblogs a mi página.
¡Besotes!
Lady


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