CÓMO DEFENDERSE DE UN PERRO: 7 REGLAS DE ORO
Bienvenido al artículo número 6 de la categoría AZUL ("EL CUENTITO DE LA SEMANA")
Me pasó. He tenido que aprender a la perfección cómo defenderse de un perro.
LA TÍPICA FRASE: NO MUERDE. ¿AH SÍ? ÉSTA
He sufrido una feroz circunstancia -bueno, no tan feroz, pero sí tenía colmillos, y me los mostró- He aquí la dulce prueba. Me está sonriendo ♥
Se supone que estamos hablando de perros callejeros, aunque contaré brevemente una experiencia con perros que tenían dueño; empero, sirve para ilustrar el tema de hoy, a modo de "cuentito de la semana" como lo indica la categoría azul de los viernes. Luego, te daré consejos acerca de cómo defenderte de un perro. Canis lupus familiaris hay de todos tipos y conductas, pero hay que estar preparado. Puede que el animal se haya tomado unas copas de más. De nada. Ésto sucedió a mediados del año 2017.
Acá comienza la historia...
Caminando hacia el trabajo -un hermoso colegio con maravillosa gente adentro- me detuve en seco; mi cerebro se colocó el alerta. Un hedor extraño ingresó a las arcas de mi cerebro... un olor raro, pero que cada vez se hacía más familiar... hasta que finalmente, localicé la fuente del estímulo. Era mierd*.
¿De dónde venía? Oh, ya les explicaré, mis pequeños saltamontes. Comenzó a abrirse el portón de una casa. Lentamente... ¡peligro fatal! Yo estaba casi ahí; el portón continuaba abriéndose, al tiempo que un auto negro emergía desde las tinieblas (caninas)
Vamos al grano, sin jabón. DOS -si, dos- perros de tamaño considerable salieron de la caverna asomando sus fauces, muy cerca del límite del portón. Pude notar el par de hocicos con espuma blanca, sobre todo en el perro de color amarillento y gran porte; era como una barba orgánica que le caía a modo de baba. Parecía Papá Noel. Jo-jo.
El otro, marrón y más pequeño, por el contrario, se mostraba más calmo, al menos hasta que me detectó. "¡ENEMIGO!", pensó. Por las dudas, detuve mi marcha. No quería convertirme en el desayuno de esos perros. Empero, sucedió todo lo que no debería suceder, si quería conservar mi cul* intacto. ¿Muchas horas de gimnasio tiradas a la basura? No, claro que no.
Fue todo al mismo tiempo: los perros me miraron. Yo los miré. Ellos devolvieron la mirada. Mostraron sus colmillos; pues me creyeron una amenaza -sin investigar-. No se enteraron de algo, corazones:
Ok. Seguimos. No quería pasar; ellos seguían mirando, como diciendo "dale, pasá... que te comemos" pues eso demostraban sus colmillos expuestos. Es una certeza etológica (1)
Me dí la vuelta al tiempo que puse una cara de ojet* infernal hacia el dueño de los perros, que también me miró mal. ¡¡Como si yo tuviera la culpa...!! El tipo permite que sus perros agresivos logren salir a la calle sin correa, sin nada... no podes NO conocer a tus animales, es como no conocer a tus hijos... mirá si viene una niña de tres años, y vos sabés que tu perro suele ser violento (por ejemplo debido a una mala crianza) tenemos puré de niña en dos minutos... es una cuestión de responsabilidad social.
Me quedé quieta. Los estudié. Ambos me estudiaron. Entonces, calamidad. Algo calló sobre mi nariz, esa pelusita de mierd* amarillita que cae en primavera de cierto tipo de árbol. ESTORNUDÉ.
El perrito marrón, el que parecía más tranquilo, escupió una bazooka y me persiguió a bazokazoos. La escena era violenta. Corrí hacia la avenida más cercana mientras esquivaba las agresiones con bellos saltos de acróbata (tengo experiencia en acrobacia, pero prefiero no profundizar acerca de la razón)
El otro, Papá Noel, se introdujo del garaje y volvió a la calle con una escopeta de doble caño. Supe entonces algo más: era menester correr rápido si quería llegar al colegio con todos los huesos en su lugar. De otra forma, no podría dar clase y eso no está nada bien, no está nada bien. También supe que era necesario aprender a defenderse de un perro con eficacia si quería volver a pasar por aquel atajo.
Me persiguieron hasta la avenida más cercana. ¿Qué les parece? Bonito, eh. Papá Noel tropezó y dejó caer la escopeta sobre el pavimento. Sus ojos se llenaban de odio al tiempo que intentaba tomarla de nuevo sin perderme de vista:
Desagradable. Hórrido. Habían comido asado, y querían que yo fuera el postre. Parecía un cuento de Edgar Allan Poe. Todo aquello ensalsado por mis gritos y lloraderas de niña aterrada. Tenía muchísimo miedo. Me vibraban las nalgas. Pude haber corrido sólo con ellas, como si fueran patas. La selección natural no tendría entonces sentido, pues entraría en vigencia la teoría de Lamarck (uso y desuso de órganos)
Entonces llegué a la avenida deseada, y me escondí detrás de un Audi al tiempo que abría mi mochilita pequeña y sacaba una bomba molotov. Las arrojé contra los perros cuando estaban cruzando la avenida, pero las esquivaron; se ocultaron detrás de un Fiat 600, y me dispararon desde allí. Comenzó una batalla campal y épica que culminaría con los autos destrozados.
Todas y cada una de las partes de los coches volaron. Entonces, luego de diez minutos, sólo quedó la puerta delantera del Audi y la puerta trasera del Fiat, que más que 600, era cero. Los tres teníamos puesto un casco de batalla. La cosa seguía y seguía. Balacera, bombas, escopetazos y todas las armas del Medal of Honor Underground posibles. Entonces, me acordé de lo que dijo Albert Einstein:
Entonces introduje mi mano engrasada sobre un compartimento menor de mi mochila y saqué dos choris. Le metí el pan, le puse chimichurri, y quedó completito. Me convertí en una choripanera en lo que va de diez segundos, y se los arrojé en la vía pública. ¿Que creen? Pues que a los perros se les caía la baba.
CHORIPÁN, PÁN, PÁN... ¡RESULTADO ASEGURADO!
Aproveché un momento de relax de los perros, pues sus ojos estaban enfocados en los choris. Estaban embelesados, o más bien, enchoripanados. No lo dudé. Era el momento de aplicar la estrategia y darles lo que se merecían. Les tiré una granada de esas. Ya saben. Potente como un macho en celo. Les cuento básicamente lo que sucedió en términos de la Física e intentaré ser lo más breve posible. Bien, acá va:
A ver. Vamos de a poco, y vamos en serio.
En primer lugar, hay que saber que los perros no son "MALOS", todo lo contrario. Algunos hacen cosas increíbles y maravillosas. Simplemente algunos son muy sensibles a ciertos estímulos, y de eso se trata el aprendizaje de hoy. Hay gente que piensa a los animales en términos de maldad, cuando los únicos que somos capaces de maldad verdadera (2) somos nosotros.
El perro siente que tiene que defender a su dueño, y piensa -bueno, en realidad no piensa- pero cree que la CUADRA ES SUYA. SI. CREE QUE ES SUYA Y DE NADIE MÁS DIOS SANTO O EN UN PRIMER TÉRMINO, QUE LA CUADRA ES DE SU DUEÑO BUENO YA ME CALMÉ
Corazón perruno, vuelvo a repetir:
Olvidé que no comprenden el idioma humano a través de la lectura. No queda otra más que comprenderlos a ellos, para poder anticiparnos y tener una mínima idea de cómo reaccionar. Sin cag**** encima en plena calle, para eso nos salva el McDonald.
Y el dueño de los perros, mamadera... es decir, en lugar de llamar a sus animalitos, perseguirlos o intentar evitar que me mordieran (3) me puso cara de tujes, como diciendo "¿por qué mirás mal a mis perros? ¡Son míos!" Si claro papá, también son mías mis nalgas... tengo que protegerlas.
Si estás caminando por ahí, y te cruzas con un perro que parece agresivo, acá van algunas estrategias. Sin tanque de guerra. Defenderse de un perro, a veces, es necesario.
1) NO LE DEMUESTRES MIEDO.
Se dan cuenta. Los animales (4) perciben el temor ajeno de un modo magistral. El tiburón, por ejemplo, puede percibir tu miedo: a través de tu taquicardia (traducido en mini-impulsos eléctricos)
2) NO LO MIRES A LOS OJOS.
¡Jamás! En el idioma de ellos, eso representa "¡vamos a pelear, que me encanta, tengo un bazooca y te lo voy a meter por el cul*, y después voy a accionar el gatillo, o lo que tenga..." Es una expresión de amenaza. Sí, mirarlo. Aunque no lo creas. Creer o reventar como un sapo. En el caso de un perro que se sienta temeroso, mirarlo a los ojos es algo "violento" para él.
3) NO SALGAS CORRIENDO A 350 KILÓMETROS POR HORA.
Pará. Yo sé que es jodido no salir corriendo, pero por favor, escuchame -o mejor dicho, leeme-. Voy a explicitar a continuación una monografía etológica y ecológica sobre porqué no deberías hacerlo.
Inicio de la monografía.
CORRER ES EL JUEGO DEL DEPREDADOR Y LA PRESA. LO ESTÁS INVITANDO A PERSEGUIRTE. ES COMO LEVANTARTE POR LAS MAÑANAS CAG*** DE HAMBRE, Y QUE UN BUDÍN CON DULCE DE LECHE TE MIRE FIJO Y SALGA CORRIENDO. ¿NO LO PERSEGUIRÍAS? Y ENCIMA VIENE CON CINDOR...
Terminé.
No pretendo explayarme a lo César Milán, el gran encantador de perros (5)
O sea, si es uno de esos perritos chiquitos histéricos, podés correr... pero pará: dije chiquitos.
4) MANTENER LA CALMA ES EL SECRETO.
¿QUÉÉÉ? ¿ESTÁS LOCA, FLACA?
A ver. Te hago una pregunta. A lo profe, comencemos a jugar (como siempre)
Ejercicio 1: ¿Cual es la frase correcta? Ante una situación de ésta naturaleza...
a) Salir rajando, claro que si.
b) Atacar, atacar, atacar. Darle con todo: 9 mm, ametralladora y escopeta de doble caño.
c) Hacerle ver al perro que estoy tranquilo y retirarme de la forma más lenta posible. No soy una amenaza para vos, bolud*. Ese es el mensaje que hay que transmitir.
Y si, la correcta es la última opción.
5) NO GRITES.
No les gusta. No lo hagas. No añadas gasolina a su llama mental.
6) QUEDARSE QUIETO CON LOS BRAZOS PEGADOS AL CUERPO.
Podes practicar. Tu hermanito puede hacer de perro.
7) ¿SE TIRÓ ENCIMA?
UPA. Intenta a través de cualquier medio evitar que el perro llegue a tu cabeza. Es mi consejo. Ojalá pudiera explicarte una receta mágica, pero no existe. Sin embargo, con todos éstos consejos, vas a disminuir muchísimo la posibilidad de un ataque.
CATARSIS: MENSAJE PARA TODOS AQUELLOS PERROS QUE CREEN QUE LA CALLE ES DE ELLOS, O DE SUS DUEÑOS, O QUE PRETENDEN PROTEGER SU PROPIEDAD PRIVADA IRRUMPIENDO CON VIOLENCIA EN UN ÁMBITO PÚBLICO.
La calle es pública. ¿Cuántas veces lo tengo que decir? Pú-bli-ca. Si quiero, puedo ponerme a tomar sol con mi reposera en la vereda de tu dueño (y no criado, como tienen los gatos) Bueno, no mi reposera actual porque tiene más agujero que reposera, pero sí me puedo tirar a tomar una buena dosis de sol o jugar a las cartas mientras me tomo mi licuado de zanahoria atestado de carotenoides. Falta que me apantalle un pavo real con su cola y ya estamos. Sí. En "tu" vereda. Veredicto final, la calle es pública.
CITAS
(1) Etología. Ciencia que estudia la conducta animal. (Animales no humanos)
(1.5) Lo de idiota diplomada no es cierto, Albert no era un tipo especialmente violento cuando aplicaba sus frases.
(2) Las orcas y otros animales pueden ser sujetos muy crueles. Pero sigo pensando lo mismo que cité, al menos hasta el momento.
(3) Una almohada de metal atada entre las nalgas, a lo Pistola Desnuda (escena de la cárcel) no alcanza. No alcanza... tenés que conocerlos bien.
(4) También somos animales, pero ir explicándolo cada vez que cito estas palabras, mamita querida... voy a quedar más podrida que las mandarinas de mi heladera.
(5) Programa aburrido... para ver un perro voy a la esquina, yo quiero ver la acción de los leones.
NOTA
Fue verdad que ambos perros me persiguieron, pero sólo fueron unos quince metros, y jamás se armó semejante batalla campal. Sigo pensando lo mismo del dueño, el único culpable de éste sabor amargo. Me quería desquitar escribiendo éste artículo y dándote algunos consejos. Un irresponsable total, el tipo =(.
Otra cosa. No me molesta que saquen a pasear a los perros, me parece muy lindo. Pero POR FAVOR saquen a los perros que tienden a agredir con CORREA, por precaución =)
Me pasó. He tenido que aprender a la perfección cómo defenderse de un perro.
LA TÍPICA FRASE: NO MUERDE. ¿AH SÍ? ÉSTA
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Amor. Yo también te quiero. |
Se supone que estamos hablando de perros callejeros, aunque contaré brevemente una experiencia con perros que tenían dueño; empero, sirve para ilustrar el tema de hoy, a modo de "cuentito de la semana" como lo indica la categoría azul de los viernes. Luego, te daré consejos acerca de cómo defenderte de un perro. Canis lupus familiaris hay de todos tipos y conductas, pero hay que estar preparado. Puede que el animal se haya tomado unas copas de más. De nada. Ésto sucedió a mediados del año 2017.
Acá comienza la historia...
Caminando hacia el trabajo -un hermoso colegio con maravillosa gente adentro- me detuve en seco; mi cerebro se colocó el alerta. Un hedor extraño ingresó a las arcas de mi cerebro... un olor raro, pero que cada vez se hacía más familiar... hasta que finalmente, localicé la fuente del estímulo. Era mierd*.
¿De dónde venía? Oh, ya les explicaré, mis pequeños saltamontes. Comenzó a abrirse el portón de una casa. Lentamente... ¡peligro fatal! Yo estaba casi ahí; el portón continuaba abriéndose, al tiempo que un auto negro emergía desde las tinieblas (caninas)
Vamos al grano, sin jabón. DOS -si, dos- perros de tamaño considerable salieron de la caverna asomando sus fauces, muy cerca del límite del portón. Pude notar el par de hocicos con espuma blanca, sobre todo en el perro de color amarillento y gran porte; era como una barba orgánica que le caía a modo de baba. Parecía Papá Noel. Jo-jo.
El otro, marrón y más pequeño, por el contrario, se mostraba más calmo, al menos hasta que me detectó. "¡ENEMIGO!", pensó. Por las dudas, detuve mi marcha. No quería convertirme en el desayuno de esos perros. Empero, sucedió todo lo que no debería suceder, si quería conservar mi cul* intacto. ¿Muchas horas de gimnasio tiradas a la basura? No, claro que no.
Fue todo al mismo tiempo: los perros me miraron. Yo los miré. Ellos devolvieron la mirada. Mostraron sus colmillos; pues me creyeron una amenaza -sin investigar-. No se enteraron de algo, corazones:
LA CALLE ES PÚBLICA
Ok. Seguimos. No quería pasar; ellos seguían mirando, como diciendo "dale, pasá... que te comemos" pues eso demostraban sus colmillos expuestos. Es una certeza etológica (1)
Me dí la vuelta al tiempo que puse una cara de ojet* infernal hacia el dueño de los perros, que también me miró mal. ¡¡Como si yo tuviera la culpa...!! El tipo permite que sus perros agresivos logren salir a la calle sin correa, sin nada... no podes NO conocer a tus animales, es como no conocer a tus hijos... mirá si viene una niña de tres años, y vos sabés que tu perro suele ser violento (por ejemplo debido a una mala crianza) tenemos puré de niña en dos minutos... es una cuestión de responsabilidad social.
Me quedé quieta. Los estudié. Ambos me estudiaron. Entonces, calamidad. Algo calló sobre mi nariz, esa pelusita de mierd* amarillita que cae en primavera de cierto tipo de árbol. ESTORNUDÉ.
El perrito marrón, el que parecía más tranquilo, escupió una bazooka y me persiguió a bazokazoos. La escena era violenta. Corrí hacia la avenida más cercana mientras esquivaba las agresiones con bellos saltos de acróbata (tengo experiencia en acrobacia, pero prefiero no profundizar acerca de la razón)
El otro, Papá Noel, se introdujo del garaje y volvió a la calle con una escopeta de doble caño. Supe entonces algo más: era menester correr rápido si quería llegar al colegio con todos los huesos en su lugar. De otra forma, no podría dar clase y eso no está nada bien, no está nada bien. También supe que era necesario aprender a defenderse de un perro con eficacia si quería volver a pasar por aquel atajo.
Me persiguieron hasta la avenida más cercana. ¿Qué les parece? Bonito, eh. Papá Noel tropezó y dejó caer la escopeta sobre el pavimento. Sus ojos se llenaban de odio al tiempo que intentaba tomarla de nuevo sin perderme de vista:
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Fuera de mi casa. (A la cual nunca entré) |
Desagradable. Hórrido. Habían comido asado, y querían que yo fuera el postre. Parecía un cuento de Edgar Allan Poe. Todo aquello ensalsado por mis gritos y lloraderas de niña aterrada. Tenía muchísimo miedo. Me vibraban las nalgas. Pude haber corrido sólo con ellas, como si fueran patas. La selección natural no tendría entonces sentido, pues entraría en vigencia la teoría de Lamarck (uso y desuso de órganos)
Entonces llegué a la avenida deseada, y me escondí detrás de un Audi al tiempo que abría mi mochilita pequeña y sacaba una bomba molotov. Las arrojé contra los perros cuando estaban cruzando la avenida, pero las esquivaron; se ocultaron detrás de un Fiat 600, y me dispararon desde allí. Comenzó una batalla campal y épica que culminaría con los autos destrozados.
Todas y cada una de las partes de los coches volaron. Entonces, luego de diez minutos, sólo quedó la puerta delantera del Audi y la puerta trasera del Fiat, que más que 600, era cero. Los tres teníamos puesto un casco de batalla. La cosa seguía y seguía. Balacera, bombas, escopetazos y todas las armas del Medal of Honor Underground posibles. Entonces, me acordé de lo que dijo Albert Einstein:
NO ESPERES LOGRAR ALGO NUEVO, SI SIEMPRE HACÉS LO MISMO, IDIOTA DIPLOMADA (1.5)
Entonces introduje mi mano engrasada sobre un compartimento menor de mi mochila y saqué dos choris. Le metí el pan, le puse chimichurri, y quedó completito. Me convertí en una choripanera en lo que va de diez segundos, y se los arrojé en la vía pública. ¿Que creen? Pues que a los perros se les caía la baba.
CHORIPÁN, PÁN, PÁN... ¡RESULTADO ASEGURADO!
Aproveché un momento de relax de los perros, pues sus ojos estaban enfocados en los choris. Estaban embelesados, o más bien, enchoripanados. No lo dudé. Era el momento de aplicar la estrategia y darles lo que se merecían. Les tiré una granada de esas. Ya saben. Potente como un macho en celo. Les cuento básicamente lo que sucedió en términos de la Física e intentaré ser lo más breve posible. Bien, acá va:
LOS PERROS VOLARON A LA MIERD*
Desaparecieron. No los pude ver, pues mis ojos estaban cegados por la explosión. Levanté la vista y allí estaban, cayendo del otro lado de barrio, a cientos de metros. Pude localizar un par de paracaídas que caían sobre un pino. Desde uno de ellos, una patita repleta de mugre blandía una banderita blanca. Desde ese entonces, a ladridos, el rumor se esparció por el barrio, y ningún otro perro volvió a joderme el día. Aunque de todos modos, sigo entrenando: siempre es necesario saber cómo defenderse de un perro.
A ver. Vamos de a poco, y vamos en serio.
En primer lugar, hay que saber que los perros no son "MALOS", todo lo contrario. Algunos hacen cosas increíbles y maravillosas. Simplemente algunos son muy sensibles a ciertos estímulos, y de eso se trata el aprendizaje de hoy. Hay gente que piensa a los animales en términos de maldad, cuando los únicos que somos capaces de maldad verdadera (2) somos nosotros.
El perro siente que tiene que defender a su dueño, y piensa -bueno, en realidad no piensa- pero cree que la CUADRA ES SUYA. SI. CREE QUE ES SUYA Y DE NADIE MÁS DIOS SANTO O EN UN PRIMER TÉRMINO, QUE LA CUADRA ES DE SU DUEÑO BUENO YA ME CALMÉ
Corazón perruno, vuelvo a repetir:
LA CALLE ES PÚBLICA =)
Olvidé que no comprenden el idioma humano a través de la lectura. No queda otra más que comprenderlos a ellos, para poder anticiparnos y tener una mínima idea de cómo reaccionar. Sin cag**** encima en plena calle, para eso nos salva el McDonald.
Y el dueño de los perros, mamadera... es decir, en lugar de llamar a sus animalitos, perseguirlos o intentar evitar que me mordieran (3) me puso cara de tujes, como diciendo "¿por qué mirás mal a mis perros? ¡Son míos!" Si claro papá, también son mías mis nalgas... tengo que protegerlas.
Si estás caminando por ahí, y te cruzas con un perro que parece agresivo, acá van algunas estrategias. Sin tanque de guerra. Defenderse de un perro, a veces, es necesario.
1) NO LE DEMUESTRES MIEDO.
Se dan cuenta. Los animales (4) perciben el temor ajeno de un modo magistral. El tiburón, por ejemplo, puede percibir tu miedo: a través de tu taquicardia (traducido en mini-impulsos eléctricos)
2) NO LO MIRES A LOS OJOS.
¡Jamás! En el idioma de ellos, eso representa "¡vamos a pelear, que me encanta, tengo un bazooca y te lo voy a meter por el cul*, y después voy a accionar el gatillo, o lo que tenga..." Es una expresión de amenaza. Sí, mirarlo. Aunque no lo creas. Creer o reventar como un sapo. En el caso de un perro que se sienta temeroso, mirarlo a los ojos es algo "violento" para él.
3) NO SALGAS CORRIENDO A 350 KILÓMETROS POR HORA.
Pará. Yo sé que es jodido no salir corriendo, pero por favor, escuchame -o mejor dicho, leeme-. Voy a explicitar a continuación una monografía etológica y ecológica sobre porqué no deberías hacerlo.
Inicio de la monografía.
CORRER ES EL JUEGO DEL DEPREDADOR Y LA PRESA. LO ESTÁS INVITANDO A PERSEGUIRTE. ES COMO LEVANTARTE POR LAS MAÑANAS CAG*** DE HAMBRE, Y QUE UN BUDÍN CON DULCE DE LECHE TE MIRE FIJO Y SALGA CORRIENDO. ¿NO LO PERSEGUIRÍAS? Y ENCIMA VIENE CON CINDOR...
Terminé.
No pretendo explayarme a lo César Milán, el gran encantador de perros (5)
O sea, si es uno de esos perritos chiquitos histéricos, podés correr... pero pará: dije chiquitos.
4) MANTENER LA CALMA ES EL SECRETO.
¿QUÉÉÉ? ¿ESTÁS LOCA, FLACA?
A ver. Te hago una pregunta. A lo profe, comencemos a jugar (como siempre)
Ejercicio 1: ¿Cual es la frase correcta? Ante una situación de ésta naturaleza...
a) Salir rajando, claro que si.
b) Atacar, atacar, atacar. Darle con todo: 9 mm, ametralladora y escopeta de doble caño.
c) Hacerle ver al perro que estoy tranquilo y retirarme de la forma más lenta posible. No soy una amenaza para vos, bolud*. Ese es el mensaje que hay que transmitir.
Y si, la correcta es la última opción.
5) NO GRITES.
No les gusta. No lo hagas. No añadas gasolina a su llama mental.
6) QUEDARSE QUIETO CON LOS BRAZOS PEGADOS AL CUERPO.
Podes practicar. Tu hermanito puede hacer de perro.
7) ¿SE TIRÓ ENCIMA?
UPA. Intenta a través de cualquier medio evitar que el perro llegue a tu cabeza. Es mi consejo. Ojalá pudiera explicarte una receta mágica, pero no existe. Sin embargo, con todos éstos consejos, vas a disminuir muchísimo la posibilidad de un ataque.
CATARSIS: MENSAJE PARA TODOS AQUELLOS PERROS QUE CREEN QUE LA CALLE ES DE ELLOS, O DE SUS DUEÑOS, O QUE PRETENDEN PROTEGER SU PROPIEDAD PRIVADA IRRUMPIENDO CON VIOLENCIA EN UN ÁMBITO PÚBLICO.
La calle es pública. ¿Cuántas veces lo tengo que decir? Pú-bli-ca. Si quiero, puedo ponerme a tomar sol con mi reposera en la vereda de tu dueño (y no criado, como tienen los gatos) Bueno, no mi reposera actual porque tiene más agujero que reposera, pero sí me puedo tirar a tomar una buena dosis de sol o jugar a las cartas mientras me tomo mi licuado de zanahoria atestado de carotenoides. Falta que me apantalle un pavo real con su cola y ya estamos. Sí. En "tu" vereda. Veredicto final, la calle es pública.
CITAS
(1) Etología. Ciencia que estudia la conducta animal. (Animales no humanos)
(1.5) Lo de idiota diplomada no es cierto, Albert no era un tipo especialmente violento cuando aplicaba sus frases.
(2) Las orcas y otros animales pueden ser sujetos muy crueles. Pero sigo pensando lo mismo que cité, al menos hasta el momento.
(3) Una almohada de metal atada entre las nalgas, a lo Pistola Desnuda (escena de la cárcel) no alcanza. No alcanza... tenés que conocerlos bien.
(4) También somos animales, pero ir explicándolo cada vez que cito estas palabras, mamita querida... voy a quedar más podrida que las mandarinas de mi heladera.
(5) Programa aburrido... para ver un perro voy a la esquina, yo quiero ver la acción de los leones.
NOTA
Fue verdad que ambos perros me persiguieron, pero sólo fueron unos quince metros, y jamás se armó semejante batalla campal. Sigo pensando lo mismo del dueño, el único culpable de éste sabor amargo. Me quería desquitar escribiendo éste artículo y dándote algunos consejos. Un irresponsable total, el tipo =(.
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| JE. Espero que todos los perros hayan entendido. No hablo de los que andan en cuatro patas. ¿Capishe? |
¿Tuviste una mala experiencia perruna? Comenta.
Si el artículo te gustó o te hizo reír, por favor compartilo. A mediados del 2018, voy a empezar a incluir videoblogs a mi página.
Si el artículo te gustó o te hizo reír, por favor compartilo. A mediados del 2018, voy a empezar a incluir videoblogs a mi página.
¡Besis!
Lady




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